1. ¿Cómo he llegado?
1.¿Cómo
he llegado?
Vídeo oración. https://www.youtube.com/watch?v=KfgsdYmtTIw
-Canto. https://www.youtube.com/watch?v=86qYWCmtaXs&t=3349s
: en este enlace encontrarás cantos que te ayudarán en los momentos de
silencio.
-Presencia de Dios:
Dios
está conmigo en todo momento y lugar.
Miro
el sagrario, respiro, siento a Dios en lo profundo de cada célula, del núcleo
de la célula, del gen.
-Petición:
Pedimos
a Cristo que nos ayude y ayude a cuantos estáis unidos en esta oración para que
podamos escuchar lo que el Señor nos está diciendo al corazón.
-Composición de lugar:
Miro
el sagrario. Lo imagino presente. En el altar, o aquí, a mi lado, mirando la
pantalla del móvil o del ordenador. Siento su cercanía.
-Texto:
Salmo
23.
El Señor es mi pastor, nada me
falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo;
tu vara y tu cayado me sosiegan.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia me
acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.
-Canto. https://www.youtube.com/watch?v=86qYWCmtaXs&t=3349s
: en este enlace encontrarás cantos que te ayudarán en los momentos de
silencio.
-Meditación:
Dios
es mi pastor.
Nos
acercamos con confianza a Dios y a nosotros mismos.
No
tenemos que tenerle miedo a nuestro corazón.
Nos
disponemos a la escucha.
Nuestro
corazón es una guitarra con muchas cuerdas:
Temores,
preguntas, desánimos, tristezas, confianzas.
Escucho
lo que me rodea.
Dejo
sentir lo que me brota en el interior.
¿Qué
me ha traído a conectar el móvil, el ordenador?
¿Qué
es lo que estoy esperando de este tiempo de oración?
Leo
el salmo con actitud de confianza en Dios.
¿Por
qué camino o prados me ha conducido?
¿Pasando
qué quebradas oscuras me ha protegido?
-Coloquio:
Pedirle
al Señor la gracia de sentir su presencia y compañía permanentes en mi caminar.
Me abandono en sus manos.
-Otros textos:
Ap
3, 20: Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la
puerta, entraré en mi casa y cenaré con él y él conmigo.
Jn
1, 38: Maestro, donde vives.

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