3. Mi sed de agua viva.

3. Mi sed de agua viva.
-Canto.  https://www.youtube.com/watch?v=86qYWCmtaXs&t=3349s : en este enlace encontrarás cantos que te ayudarán en los momentos de silencio.
-Presencia de Dios:
Dios que está conmigo en todo momento y lugar.
-Petición:
Que encuentre la fuente de vida que me está aguardando.
-Composición de lugar:
Imagino el pozo de agua, la samaritana, el Señor, el brocal.
-Texto: Jn 4, 5-42.
-Meditación:
La salida y la espera:
Salir hacia Jesús, sin prisa, sabiendo que nos espera.
Antes de salir a buscarle Él ya ha salido a buscarnos.
Me espera en el pozo para que yo le busque.
Es importante hacer nuestro persona éxodo:
S. Ignacio, Ejercicios Espirituales 189:
Tanto aprovechará cuanto más saliere de su propio amor, querer e interés.
Durante el camino:
¿Cómo llego a este encuentro?
¿Dónde he buscado agua? ¿Qué sed he tenido? ¿Cómo me ha saciado? ¿Qué cántaros vacíos traigo? ¿Cuáles son mis vacíos?
La sorpresa y la verdad:
Dejémonos sorprender como la mujer.
Dame de beber.
Dios es el Dios de la sorpresas.
A la oración no hemos de venir con un plan, con preguntas; sino con ánimo y liberalidad, disponibles y abiertos para ver por donde nos sale.
Dios es sorpresa enamorada y siempre tiene algo nuevo que decirnos.
La samaritana era una mujer con muchas máscaras que rehuía enfrentarse consigo.
El cariño de Jesús pudo más que ella misma.
Que Él vaya taladrando poco a poco nuestra superficialidad y toque nuestro fondo.
Él conoce la verdad más que nosotros.
Él sabe donde nos encontramos y como nos encontramos.
Él llega hasta nuestras junturas.
Él acepta más nuestra verdad que lo que nosotros podamos llegar a aceptarla.
La escucha que transforma:
Es importante que nos dejemos decir palabras decisivas sobre nuestra vida por el Señor:
“Ve a llamar a tu marido”, llegó hasta el fondo y la transformó.
Nuestro corazón se irá transformando en un corazón de carne.
La sed de agua viva:
Es el momento de indagar cuáles son las fuentes, los pozos de nuestra vida, los que nos refrescan en los cansancios, donde bebemos el agua viva que nos da la felicidad.
El encuentro contagioso:
Solo los encuentros salvan.
El encuentro con Jesús ha cambiado el corazón de la Samaritana.
Y agradecida invita a otros a vivir esta experiencia.
-Canto.
-Coloquio:
Le cuento los pozos de mi vida, los que me sacian y los que anclados a ellos me producen un breve gozo y después de dejan vacío: el alcohol, el consumismo, el tabaco, la televisión, la búsqueda ociosa por internet,….
También le doy gracias por las fuentes que me sacian: las conversaciones con mis familiares, amigos y conocidos; la ayuda en Cáritas, los Juniors, la parroquia; la visita a los mayores y enfermos; el trabajo; etc.
Repito alguna de las frases de la Samaritana.
Estos pasos no son necesarios, puedo simplemente contarle lo que desee, o no hablarle y estar en silencio, hablándole con el lenguaje del corazón, que es la voz callada y la mirada elocuente.
-Otros textos:
Lc 15, 8-10: la mujer que perdió una moneda y removió su casa entera hasta que la encontró.
Jn 20, 1.11-18: el encuentro del Resucitado con la Magdalena.
Si la lectura de la Samaritana me deja vacío puedo leer estos.




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